26/7/11

Consejos para la práctica del senderismo

Alguien que no haya practicado nunca Senderismo, lo describirá como un deporte sencillo de realizar y sin ningún riesgo. En la mayoría de los casos es así, siempre y cuando se respeten todas las normas. No en vano es en la práctica de esta actividad donde más accidentes se producen en la montaña y la gran mayoría de ellos están provocados por la excesiva confianza en nuestras posibilidades y por la falta de un equipo que se adecue a nuestras características.
A pesar de la sencillez técnica del senderismo, entraña una serie de riesgos que derivan del hecho de encontrarnos en un entorno natural al que nunca deberemos menospreciar.
Por todo ello es conveniente tener en cuenta los siguientes consejos:
  • Tener siempre presentes nuestras limitaciones físicas. No debemos sobrevalorarnos ni exigirnos esfuerzos de los que después podamos arrepentirnos.
  • En línea con el anterior punto, para la planificación de nuestra salida uno de los factores principales a tener en cuenta es el tiempo que ésta va a durar ya que de ello dependerá evidentemente el material que necesitaremos y las exigencias físicas que deberemos tener.
  • Informarnos correctamente del camino a seguir antes de empezar.
  • Mantener un ritmo natural, sin forzarlo (salvo que resulte totalmente necesario). No conviene en ningún caso provocar una sobrecarga física.
  • Acomodar el ritmo al de los más “lentos”, para evitar su cansancio o la disgregación del grupo. Con este fin colocaremos a quienes van más despacio en primera posición.
  • Para hacer un cálculo aproximado del tiempo que nos va a llevar una caminata, debemos tener como orientación la cifra de 3/4 km/hora; en terreno llano y sin carga pesada. Sobre esto deberán tenerse en cuenta otros puntos como el desnivel (cuesta arriba el paso será más lento), el viento (que dificulta el andar), las paradas que se estimen necesarias…
  • En subidas y bajadas de gran nivel es conveniente caminar realizando zig-zag, lo que nos ayudará a aminorar el desgaste físico.
  • Considerar la época del año en que vamos a salir para determinar las características de nuestro equipo.
  • Intentar caminar por las sendas establecidas y no dejarnos tentar por los atajos que prometen ahorrar camino, casi siempre acaban pagándose con un mayor esfuerzo.
  • Si no estamos bien informados de las posibles rutas, no nos aventuraremos por zonas desconocidas, teniendo en cuenta que en el monte es muy fácil desorientarse.
  • No interrumpir las subidas con paradas continuadas que lo único que conseguirán será cansarnos aún más (haremos un esfuerzo cada vez que nos veamos obligados a reanudar la marcha).
  • Abrigarnos en las paradas. Durante la caminata tendremos calor y con seguridad preferiremos ir ligeros de ropa, a la hora de parar debemos ser conscientes de que puede cogernos el frío.
  • Beber líquido a menudo, para evitar la deshidratación.
  • Principalmente durante el invierno, aunque también en el resto de las estaciones, debemos poner especial cuidado a la hora de preparar nuestro equipo, teniendo en cuenta que un precioso día soleado puede convertirse en un día de niebla y frío en lo alto de la montaña.
  • En época de lluvias debemos evitar caminar por el curso de los ríos ya que nos podemos ver sorprendidos por una crecida repentina de las aguas.
  • Durante la temporada de caza conviene informarse sobre la posibilidad de que en la zona a recorrer se esté organizando alguna batida de caza.
  • Mucho cuidado con las cerillas, cigarrillos, hogueras… pueden convertirse fácilmente en el inicio de un incendio.
  • Respetar la flora y fauna que encontremos (hay que tener en cuenta que en numerosas ocasiones nos encontraremos con especies protegidas). Respete la frase: “Llévate sólo tus fotos, deja sólo tus pisadas”.

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